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martes, 14 de mayo de 2013

Guardería



Guardería
La pequeña Dulce, que apenas llegaba al mesón de la cocina, se trepó en un banco. Con la ayuda de Saúl y Laura, contemporáneos suyos y compañeros desde su primer año de vida en aquel lugar, aliñó cada trozo de carne y, con gran esmero, los tres fueron preparando la parrilla. ¡Celebraban el día de las madres! Y por ellas no querían descuidar ningún detalle. La mesa estuvo puesta y, entre trago y trago de “Bloody Mary”, madres y padres estaban entonados y “sabrositos”; tanto, que apenas notaron la ausencia de la dueña de la guardería improvisada en aquella casa, Marla, la anfitriona y supuesta organizadora de la fiesta, ni la de sus dos hijos. Todos comieron y tomaron a gusto... casi al amanecer se fue dispersando la masa de comensales y la casa quedó sola...

Tres días después, el titula de la prensa reseñana a página completa “PARRILLA MACABRA". Tres menores asesinan a su cuidadora y la sirven asada a sus padres. Llama poderosamente la atención que ni la sangre de la nana maltratadora fue desperdiciada: ¡la usaron para preparar la receta el famoso coctel “Bloody Mary” que sirvió para entonar la fiesta!; uno de los chicos la habría tomado de un viejo recetario de niñera. Las botellas de licor las guardaba Marla bajo su cama y en las tardes se daba sus “guamazos”, antes de emprenderla contra los chicos a insultos y golpes.”

Dulce, Saúl y Laura, son atendidos por un equipo multidisciplinario. Lo único que notan es que sus calificaciones han subido, son más sociables y su peso ha mejorado notoriamente. 

P.S.: Es uno de los miles escenarios que me he planteado ante algo que veo y oigo TODOS LOS DÍAS

Enamorada


Enamorada

La encontraron yerta en el salón de su casa.  De su boca aún salían mariposas en raudo vuelo cuando llegó el forense.  Intoxicación por amor, dijo el galeno.  ¡Demasiada ternura para un solo día!

sábado, 13 de abril de 2013

Un día especial


Un día especial


La mañana del siete de enero prometía un día diferente. Así pensó Leticia al preparar su vuelo matinal. Y, de hecho, así fue, pero no como ella lo habría soñado: al salir, se topó con un señor bastante malhumorado que de un manotón la hizo ir a dar contra una ventana. De camino a su trabajo, en el basurero local, no dejaba de pensar que su día sería diferente, podía sentirlo de tal manera que todos su vellos se erizaban de sólo volver a asomar la idea. Ya en el trabajo, afanosa como era, se dedicó como ninguna otra a seleccionar los mejores montones de basura; era toda una experta y siempre lo había demostrado, así que hoy no sería la excepción. 


Ya al final de la jornada, en la tarde, luego de un descuido involuntario, tropezó de frente con un rociador áereo de insecticida. Luego del sopor y el mareo inicial, siguió su trabajo con ahínco, era muy resistente y un simple olor fuerte no iba a detener su vuelo; además, ya estaba por terminar su turno y pronto se reuniría con sus compañeras en el callejón sin luz. Le prometieron un festín y ella no se lo perdería por nada del mundo. Culminadas sus labores, Leticia –entusiasmada y contenta- decidió tomar un atajo en el camino a su fiesta nocturna. Estaba un poco cansada y con algo de mareo. Debía ser por el insecticida que inhaló, ¡cosa rara!, porque no solían afectarla mucho los químicos y ya estaba bastante acostumbrada a ellos. No voló por las rutas normales, quería evitar el tráfico y las corrientes súbitas de aquella noche fría. Volvió a sentirse cansada y decidió acortar aún más el camino, atravesando por una casa. De pronto, le falló la respiración y un ligero mareo la hizo tambalearse; se sintió desorientada cuando de pronto una joven apagó las luces. Dio varias vueltas buscando ubicarse nuevamente, se recostó por unos instantes de una gran pantalla iluminada y trató de continuar cuando, de pronto, sintió un impacto avasallante. Y ya no pudo levantarse para continuar. Leticia intentó moverse con las pocas fuerzas que le quedaban pero, al voltear para ver por qué su cuerpo no respondía, alcanzó a ver parte sus entrañas esparcidas a poca distancia. ¡Sí, al fin éste sí era un día especial, no se había equivocado aquella mosca tan perspicaz! Era el día para morir a medianoche, de un manotazo involuntario, en la brillante pantalla de una minilaptop, a escasos metros de su destino!

No hubo funeral, nadie se enteró de su muerte sino hasta días después, cuando sus compañeras consiguieron su cuerpo desmembrado en una bolsa en el basurero… ¡Y fue todo un festín para sus amigas!

martes, 5 de febrero de 2013

Duda


Duda

Estaba una pareja en el cinema
gozando de una tierna producción
cuando de pronto con su vozarrón
pregunta el caballero a la fémina,
con mucha delicadeza y muy buen tino.
si de cerca veía a su vecinos.

Le increpa curioso por la gente
que detrás pudiera haber sentada
y la novia le responde: “no, amor, nada
ni nadie a nuestros asientos es cercano.
Se yergue, entonces, señalando con su mano,
el caballero a su fétida enamorada
y le dice: “¡Mi amor, tú, o estás  defecada
o tienes una pequeña fuga por el ano!”

La chica le contesta, sonriendo desenfadada:
“¡Ay, papi es un peíto que he querido
compartir en este momento contigo!
¡No sé de qué te espantas, si no huele a nada!”

Mi´jita, si no hueles este pichón de cagada
–contesta bravo el tipo, con mucha repugnancia-
no quiero ni pensarte sentada allá el trono
si aquí de vomitar casi no aguanto las ansias
y como era motorizado se calzó su casco
recorriendo la sala y bufando con encono
para huir de su chica y dejarla allí plantada.
A veces la confianza, el amor y las caricias
la gente las confunde con derecho de inmundicia
olvidando las más elementales normas
hasta que se les llega, del zapato, la horma
y se quedan como ventilador  sobre un escaparate
o, lo que es mejor decir, ¡sin chivo y sin mecate!