viernes, 12 de abril de 2013

Tristeza y Esperanza


Tristeza y Esperanza
(Ceguera paradójica)

Triste
un pueblo llora tu partida
con la certeza de que no estás y la conciencia de tu vacío.
Lamentan que hoy los dejas
y sus corazones se agigantan… ¡y lloran!
para albergar el dolor y la ilusión de un hasta siempre
en la siembra de tus ideas,
anhelando un nuevo tiempo,
con tu ausencia y de tu mano.
Y se abrazan
en el compromiso de hacer más patria.
Llega la tristeza, permanece la esperanza.

Esperanzado,
un pueblo sonríe ante tu partida
y se engalana para celebrar tu ausencia.
Se alegran de que hoy los dejas
y sus corazones se agigantan … ¡y lloran!
anhelando un tiempo nuevo
que no estará unido a ti.
Y se abrazan
en el compromiso de hacer más patria.
Muere la tristeza, permanece la esperanza.

Esperanzada -pero triste-, lloro,
ante la ceguera paradójica de un pueblo que aún no entiende
que contigo, o sin ti,
la patria se hace desde la vida misma,
no se posterga
en la esperanza de la muerte de otros,
en el peso mesiánico y pasivo de aguardar tiempos mejores
en la culpa que recae sobre el otro.

Esperanzada, abrazo a cada hermano venezolano,
en su alegría, en su tristeza y –aún más- en la esperanza
de un despertar de conciencias,
de un amor más puro;
de un presente en armonía, a pesar de las diferencias;
de una patria bella,
diversa… ¡simplemente patria!
  

viernes, 8 de marzo de 2013

Unos versos para ti

Unos versos para ti
(Para Daniel Ulloa)

Unos versos me has pedido,
¡te los regalo gustosa!
(No se diga que esta Diosa
no cumple lo prometido):

Con la triple sinfonía
de sus mujeres hermosas
Daniel Ulloa se goza
una vida de alegrías

Se puede ver que él, a diario,
les toma fotografías
y, cual preces de un rosario,
las suma a su galería.

Triple armonía de sonrisas
que tienen enamorado
a este amigo bien amado
que las abraza sin prisas.

Melodías de cariño
que llenan su corazón
y hacen que, con emoción,
las adore como un niño.

Tu musical trilogía
como ha dicho una señora
te iluminan cada hora
colmándote de alegrías

A tu familia bonita
regalo estos versos hoy
y con cariño te doy
 esta bendición escrita:
¡que Dios bendiga a tus nenas
y a tu esposa tan querida
y que todo lo que sueñas
se te cumpla en esta vida!






martes, 5 de febrero de 2013

Duda


Duda

Estaba una pareja en el cinema
gozando de una tierna producción
cuando de pronto con su vozarrón
pregunta el caballero a la fémina,
con mucha delicadeza y muy buen tino.
si de cerca veía a su vecinos.

Le increpa curioso por la gente
que detrás pudiera haber sentada
y la novia le responde: “no, amor, nada
ni nadie a nuestros asientos es cercano.
Se yergue, entonces, señalando con su mano,
el caballero a su fétida enamorada
y le dice: “¡Mi amor, tú, o estás  defecada
o tienes una pequeña fuga por el ano!”

La chica le contesta, sonriendo desenfadada:
“¡Ay, papi es un peíto que he querido
compartir en este momento contigo!
¡No sé de qué te espantas, si no huele a nada!”

Mi´jita, si no hueles este pichón de cagada
–contesta bravo el tipo, con mucha repugnancia-
no quiero ni pensarte sentada allá el trono
si aquí de vomitar casi no aguanto las ansias
y como era motorizado se calzó su casco
recorriendo la sala y bufando con encono
para huir de su chica y dejarla allí plantada.
A veces la confianza, el amor y las caricias
la gente las confunde con derecho de inmundicia
olvidando las más elementales normas
hasta que se les llega, del zapato, la horma
y se quedan como ventilador  sobre un escaparate
o, lo que es mejor decir, ¡sin chivo y sin mecate! 

domingo, 6 de enero de 2013

Invocación


Invocación


Sopla para mí,
viento frío del Norte,
no tardes, que te aguardo.


Libera mi espíritu
de esta pesarosa nube negra
que amenaza con quedarse a vivir
sobre mis prados.


Cansada estoy de
días oscuros y lúgubres;
sopla, mágico, con todas tus fuerzas;
devuélveme el aliento
de un cálido día
y el sosiego de un
amanecer despejado
donde el sol de mis esperanzas
vuelva, radiante, a iluminar mi vida
devolviendo el brillo a mis ojos
y su luz a mi sonrisa.


¡Sopla ya, no tardes!





viernes, 4 de enero de 2013

Letanía

Mujer cansada,
en mil sueños perdida
la de tez lustrosa
y la frente ajada.
De la sonrisa fresca
y la melena encendida
en canas de experiencias
tantos años vividas.

Mujer madre,
de abrazo tierno y fuerte
mujer feliz
que has tenido la suerte
de amar de frente
y de ser amada.

Mujer amiga,
mujer madre y también hermana...
... mujer sonrisa,
y llanto callado
y entrega solitaria;
mujer divina, que trasciende
al alba
el sufrimiento y la soledad humana
mujer de profundidad y reflexiones,
de fiestas, de bailes
y juergas ufanas.

Mujer que vives,
en tus arrugas y tus canas
cuentas la historia
de atardeceres
y mañanas
llenos de esperanza
de poesía, de tramas
compartidos unos
secretos los más.
Mujer que vas dejando
toda una vida detrás.

Mujer de mil sonrisas
Mujer de mil lágrimas
Mujer de la entrega
Mujer que reclama
Mujer que has vivido
tu vida en cuerpo y alma.

miércoles, 2 de enero de 2013

Rapunzel (ejercicio de divertimento creativo a cuatro manos)

Mi amiga, Patricia Lara, escribió esta narración breve:

Rapunzel

La llamó desde el pie de la torre
y Ella; harta ya de que fuera a visitarla
en las noches y al amanecer partiera
dejándola en la torre
a merced de la bruja.
en un arrebato de inspiración
-o ira-
cortó con tijera su hermosa trenza rubia
y la arrojó al amante desde el balcón.
¡Y pensó!
A ver si por fin un día al bello príncipe "enamorado"
se le ocurre traer una escalera
para por fin poder ella escapar
y dejar de ser la prisionera
de la bruja cruel y despiadada
y también porque no decirlo
del príncipe encantado.

Patricia Lara

Y  yo, de locotróngola, le propuse los finales siguientes, planteando diferentes escenarios para el desenlace:

Rapunzel (final 1)

Luego del arranque de Rapunzel, afligido, el príncipe se echó a llorar al pie de un arce junto al cual reposaba la larga cabellera.
Lloró desconsoladamente, sus lágrimas bañaron una y otra vez aquel hermoso rostro hasta que, agotado de tanto sollozar, se durmió envolviendo su cara con el dorado recuerdo de su amor ahora roto. 
Pasaba por ahí otro príncipe, también muy apuesto y un poco corto de vista, que buscaba a una princesa condenada a dormir por siempre y, al ver a nuestro príncipe, ocurrió que –confundido por la blonda cabellera que rodeaba su cara- lo creyó la princesa de sus anhelos e inspirado por la emoción del momento le dio el más profundo y apasionado beso  que hombre alguno haya dado.
Lo que al principio fue una sorpresa para ambos, se convirtió en una historia con final feliz:  aliviados de tanta carga, decidieron huir y vivir los dos, felices por siempre.

Rapunzel (final 2)

Cansada de esperar por el príncipe (quien resultó ser un dechado de pereza y no se atrevió a cargar con la escalera), Rapunzel dejó crecer su cabello nuevamente y lo volvió a cortar pero, esta vez fue más inteligente:  se tejió una liana por la que escapó y huyó allende los mares.

Hoy es una princesa liberal, sin ataduras emocionales, cuenta con una peluquera personal que evita que el cabello crezca en exceso, se hizo la queratina para quitar las ondas que le dejara la crineja a la que estaba habituada y vive feliz, pasando una consulta de orientación y terapia de autoayuda para princesas, brujas y hermanastras abandonadas.

¿Y el príncipe?  Sigue soltero, rondando las torres del reino, a ver si cae de ellas alguna cabellera incauta.

Rapunzel (final 3)

El príncipe trepó, como pudo, los muros de la torre.  Al llegar arriba, los amantes se abrazaron y besaron con pasión por varias horas. Hasta que les dio hambre.  Lo primero fue un ataque de pánico. Luego las peleas para dividir las pocas raciones de alimento que les quedaban.  Después, la desconfianza de asomarse a la ventana (¡quién sabe si me empuja!, pensaba cada uno).  Hasta que, agotadas las reservas de alimentos, también se acabaron las energías para pelear.  Avizorando su final, se abrazaron tiernamente con las pocas fuerzas que les quedaban. 

Así encontraron sus osamentas doscientos años después los expedicionarios de la National Geographic al explorar los restos de un castillo medieval.

Rapunzel (final 4)

Viendo que había llegado la hora de actuar, el príncipe trajo a sus mejores hombres y les hizo construir una escalera sólida y estable.  Rapunzel, sorprendida y más enamorada que nunca, bajó por ella hasta los brazos de su amado. 

Juntos construyeron el más grande emporio de escaleras, puentes y sistemas de andamiaje que jamás se haya visto. ¡Ah!, y una franquicia de pelucas de cabello natural, pues a Rapunzel no dejó de crecerle el cabello.  ¡Y vivieron ricos y felices por siempre!

Rapunzel (final 5)

Al anochecer del tercer mes, Rapunzel tomó una decisión que cambiaría su vida.  Al amanecer, ya cansada de esperar, recogió sus cosas en un atado y lo sujetó a su cintura.  Tomó la única cortina de seda del recinto y, extendiendo sus brazos cual águila que planea por los aires, se dejó llevar por la fría brisa matinal (con el tiempo se sabría que, después de Ícaro, era considerada la pionera de los vuelos artesanales en parapente). Contempló paisajes que nunca había imaginado y voló muy lejos, tanto, que aún hoy no atina a recordar cuántos reinos sobrevoló en su huída.  Ya cayendo la tarde, sus brazos ya no soportaban más y fue cediendo mientras caía en una suave picada que más bien la hacía parecer una pluma. 

En tierra, alguien la miraba con ojos de asombro, arrobada ante el brillo que los rayos del sol del ocaso le imponían a aquella cabellera…  Ella, Pocahontas, dejó de llorar por la partida de su querido capitán y se entregó a la contemplación de aquella especie de ángel que caía frente a sus ojos.  Corrió desesperadamente al verla caer al agua, nadó como nunca en busca de su ángel y la llevó a la orilla.  Al ver que no respiraba, sollozó por unos momentos y luego, determinada a quedarse con aquel envío del Dios Sol, intentó compartir un soplo de vida con ella.  En la confusión, el recuerdo del príncipe, del capitán, los deseos dormidos, la admiración por la divinidad y el agradecimiento por la vida recobrada se fundieron en un beso único y prolongado que selló la unión de estas dos princesas que vivieron felices por siempre a orillas del mar, entre conchas, arena y chapuzones a la luz de la luna.




Hoy estás de cumpleaños

Hoy estás de cumpleaños,
regalito de mi vida
mi preciosa consentida,
luz que iluminas mis ojos
y deseo regalarte
el aroma de mil flores
y, del iris, los colores.

Que el brillo de tu mirada
se mantenga así de hermoso
y que en cada alborada
goce yo del alborozo
y locura que te definen.

Que hasta el final de mis días
tenga Dios a bien brindarme
la Gracia de regorcijarme
disfrutando tu alegría.

Gracias doy por este día
y celebro tu nacimiento
bendiciendo ese momento
en que llegaste a mi vida.

¡Te adoro!, ¿cómo no decirlo?
-aunque lo debes saber-
y este amor quiero vivirlo
con toditito mi ser.

Gracias, mi rincón del cielo,
por iluminar mis días
con tu personalidad,
porque eres toda bondad
y porque haces que me ría
y en mi vida eres consuelo
ante mis adversidades
pues no sabes de maldades
y siempre vas optimista.

Sé que el camino es extenso
mas tú te perderás de vista
y brillarás cual un cometa
logrando todas tus metas
porque eres bella y muy lista
y espero estar a tu lado
para ver lo que has logrado
siendo feliz de a poquito.

Mientras tanto, hoy celebremos
con cantos, besos y gritos
que cumples un años más;
no soy la mejor mamá
¡eso ni lo mencionemos!
pero sí alguien que te adora
con tu metro siete dos
de locuras en extremo.

Dios te bendiga, mi cielo,
y mucha salud te conceda
y hasta aquí mis versos llegan,
¡mi  bombón de caramelo!